Calavera literaria dedicada a Diego Rivera

¡Diego, Diego!

Ezequiel Herrera Martínez

Ciudad de México

 

 

—¡Diego, Diego!, gritaba la calaca.

Desesperada por los pasillos del panteón.

—¿En dónde estás sapo panzón?

Seguía ella gritando, por cada rincón.

 

Frida y Guadalupe por celos lo escondieron,

Pues la calaca, tilica y flaca,

Solo quería un mural en su mansión.

—¡Diego, Diego!, gritaba la calaca.

 

 

 

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